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La Luz al Final del Diagnóstico: Entrevista con Carolina Fernández

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La Luz al Final del Diagnóstico: Entrevista con Carolina Fernández
Entrevista

Lic. Carolina Fernández Díaz

Psicóloga especializada en CEA y neurodivergencia

Esta entrevista es una guía fundamental para entender el universo neurodivergente femenino. La psicóloga Carolina Fernández comparte su perspectiva profesional.

Hay momentos en la vida que actúan como un interruptor. Para mí, uno de esos momentos fue el proceso de mi propia evaluación de perfil cognitivo. Fue un viaje que no solo me entregó respuestas, sino que me devolvió a mí misma, permitiéndome reinterpretar mi historia bajo una nueva luz: la de la neurodivergencia y la doble excepcionalidad.

Ese camino, a la vez abrumador y liberador, fue la semilla de este espacio, Luz Divergente. Y no se me ocurría una mejor manera de inaugurar esta comunidad que conversando con la persona que me guio en ese proceso con tanta sabiduría y calidez: la Lic. Carolina Fernández Díaz.

Sobre nuestra invitada

La Lic. Carolina Fernández Díaz es psicóloga neurodivergente con un enfoque neuroafirmativo y feminista. Se especializa en Espectro Autista (CEA), doble excepcionalidad, neuropsicología y trauma.

Bloque 1: Conociéndote y Sentando Bases

¿Qué te impulsó a especializarte tan profundamente en el campo de las neurodivergencias, el CEA femenino y la doble excepcionalidad?

No fue un camino sencillo, sino uno marcado por dudas, mucho esfuerzo y una fe intermitente en mí misma. Siempre me sentí distinta a lxs demás. No sabía muy bien cómo explicarlo, pero había algo que no encajaba.

Me pasaba además, en la escuela y más tarde en la universidad, las materias fácticas me costaban. Recursé estadística cuatro veces. Y el día que la aprobé, sentí, por fin, que era psicóloga.

Cuando recibí mi condición, fue algo muy difícil de explicar, pero sentí una certeza inesperada: pertenezco. No estoy sola. Hay otras como yo.

Durante algún tiempo me costó decirlo, sentía vergüenza, hoy ya llevo un cartel luminoso: Soy neurodivergente. Tengo diagnóstico de TDAH, "altas capacidades" y discalculia.

Me hubiese aliviado que alguna de las tres psicólogas a las que consulté por mis dificultades académicas, en lugar de indagar en mi historia familiar, me hubiera dicho: "¿Escuchaste hablar de discalculia?". Algo tan simple como una pregunta. Ese día supe que eso, a mí, no me iba a pasar.

¿Podrías explicarnos brevemente qué es la neurodiversidad desde tu perspectiva?

Desde mi perspectiva, la neurodiversidad no es solo una característica individual, sino una realidad colectiva: describe la variabilidad natural de los cerebros humanos en términos de atención, percepción, lenguaje, movimiento, emoción y cognición.

Es un marco que no parte de la idea de "déficit" o "trastorno", sino de diferencia, reconociendo que ciertos modos de ser —como el autismo, el TDAH, la dislexia, entre otros— no son fallas en el desarrollo, sino expresiones legítimas de la diversidad humana.

En cuanto a la Condición del Espectro Autista (CEA), especialmente en mujeres, es fundamental destacar que muchas formas de autismo permanecen invisibilizadas por los criterios diagnósticos tradicionales, que se han construido históricamente en base a observaciones de varones cis.

Muchas mujeres autistas han desarrollado lo que se conoce como camuflaje social: estrategias para "encajar", lo que a menudo lleva a un diagnóstico tardío o erróneo.

Bloque 2: Profundizando en las Vivencias

¿De qué manera los sesgos en el ámbito médico y psicológico impactan el diagnóstico de mujeres dentro del espectro autista?

Los sesgos siguen siendo una de las principales barreras para la detección y el acompañamiento adecuados. Muchos instrumentos diagnósticos actuales no capturan los modos internalizados de expresar el malestar o la diferencia, más comunes en mujeres autistas.

Esto ha generado una prevalencia significativa de diagnósticos tardíos en mujeres adultas, que llegan a la consulta con un largo historial de malestar inexplicado, múltiples diagnósticos previos, y un profundo sentimiento de inadecuación.

Los efectos de este diagnóstico tardío pueden ser devastadores, especialmente cuando intersectan con experiencias de violencia de género. Muchas mujeres autistas no diagnosticadas han atravesado situaciones de abuso, medicalización excesiva o invalidación sistemática.

¿Podrías describir cómo se manifiesta la sensorialidad en el CEA femenino?

La sensorialidad no es un aspecto accesorio ni periférico, sino un eje central en la experiencia subjetiva. En mujeres dentro del espectro autista, la vivencia sensorial suele estar modulada por un alto grado de sensibilidad.

Una simple salida social puede implicar una compleja gestión sensorial interna: elegir la ropa menos irritante, anticipar la densidad sonora del lugar, soportar olores intensos, mantener atención compartida mientras el entorno visual abruma.

Reconocer y legitimar estas formas de vivenciar lo sensorial no solo es una clave clínica, sino también política: implica abrir espacio a otras formas de habitar el cuerpo, el entorno y los vínculos.

¿Podrías explicar qué significa "enmascarar" en el contexto del CEA femenino?

El enmascaramiento, o masking, es una estrategia de supervivencia psicosocial que implica ocultar, disimular o compensar aspectos del funcionamiento autista con el fin de adaptarse a normas sociales neurotípicas.

En mujeres autistas, muchas aprenden a imitar expresiones, guiones conversacionales, tonos de voz y comportamientos sociales esperados, incluso cuando esos intercambios resultan incomprensibles, agotadores o dolorosos.

Los costos de este enmascaramiento son profundos. Muchas mujeres adultas autistas relatan una desconexión crónica de sí mismas, fatiga emocional extrema, estados de burnout, y dificultad para identificar qué les gusta o quiénes son fuera del rol social que han aprendido a representar.

Bloque 3: El Camino hacia el Autoconocimiento

¿Cuál es la importancia de recibir un diagnóstico certero, incluso en la edad adulta?

Recibir un diagnóstico certero de CEA y/o doble excepcionalidad en la adultez puede ser profundamente transformador. No porque "etiquete" algo, sino porque pone nombre a una forma de estar en el mundo que muchas veces fue vivida desde la soledad, la confusión o el esfuerzo sin tregua.

Para muchas mujeres, ese diagnóstico no inaugura una diferencia: la legitima, la vuelve visible, le da lugar en un marco comprensivo y afirmativo.

Es común que aparezcan frases como "ahora todo tiene sentido", "no estaba rota, era otra cosa", o "me habría tratado con más ternura si lo hubiera sabido antes".

El diagnóstico puede tener una función reparadora: permite reinterpretar experiencias pasadas no como fallas personales, sino como consecuencias de haber vivido sin los apoyos adecuados, en entornos que no contemplaban la diferencia.

Para aquellas mujeres que sienten que "algo no cuadra", ¿qué les sugerirías?

Primero: crean en ustedes. No en la perfección, ni en la claridad inmediata, ni en la certeza constante. Crean en lo que el cuerpo sabe, en lo que algo en ustedes intuye, incluso cuando aún no tiene nombre.

Los diagnósticos no son etiquetas: son respuestas. No definen quiénes somos, pero pueden explicar por qué algo duele, por qué ciertas cosas costaron tanto, por qué algunas estrategias dejaron de alcanzarnos.

A veces, ponerle nombre a lo vivido es un acto de validación y no de encasillamiento, una forma de decir: esto también tiene lugar en el mundo.

Y si llega el momento de buscar acompañamiento, que sea con alguien que no solo sepa de neurodivergencia, sino que sepa mirar sin reducir, preguntar sin invadir y escuchar sin moldear.

No estás sola, somos una gran comunidad. Nos vemos en ella. Carolina

Lucía Hernández Lettier

Escrito por

Lucía Hernández Lettier

CEO de Metódica. Secretaria de Organización en FIJE. Autista diagnosticada a los 35, construyendo sistemas desde los 15.