No se trata de trabajar más horas. Se trata de diseñar sistemas que trabajen por vos. Así es como logré coordinar proyectos en varios países mientras dirijo dos organizaciones.
La pregunta que siempre me hacen
"¿Cómo hacés para hacer tantas cosas?"
La respuesta corta: no hago tantas cosas. Diseño sistemas que hacen cosas por mí.
El problema de "trabajar duro"
Culturalmente nos enseñaron que el éxito viene de trabajar muchas horas. De sacrificarse. De estar siempre ocupados.
Pero estar ocupado no es lo mismo que ser productivo.
Yo aprendí esto por necesidad. Mi cerebro autista no tolera bien el caos, las interrupciones constantes, o las jornadas de 12 horas haciendo tareas repetitivas. Así que tuve que encontrar otra forma.
Los tres principios que uso
1. Automatizar lo repetitivo
Si hago algo más de tres veces, busco la forma de que una herramienta lo haga por mí. Esto incluye:
- Respuestas a emails frecuentes
- Seguimiento de proyectos
- Generación de reportes
- Agendamiento de reuniones
2. Sistematizar lo complejo
Cada proyecto que coordino tiene un sistema. No depende de mi memoria ni de mi energía del día. Hay pasos claros, responsables definidos, y puntos de control automáticos.
3. Eliminar lo innecesario
La pregunta que me hago siempre: "¿Esto realmente necesita hacerse, o solo parece importante?"
Te sorprendería cuántas cosas hacemos por inercia, no por necesidad.
El resultado
En Metódica, estas ideas se convirtieron en metodología de equipo. Juntos hemos transformado más de 200 procesos empresariales.
Pero el principio es el mismo que aplico a todo: diseñar sistemas que trabajen por vos. No se trata de trabajar 80 horas por semana. Se trata de pensar una vez para que las cosas funcionen siempre.
Lo que esto significa para vos
No necesitás ser autista para pensar en sistemas. Solo necesitás hacerte la pregunta: "¿Cómo puedo hacer esto una vez y que funcione siempre?"

