Volver a Filosofía
PropósitoValoresHistoria Personal

Por qué hago lo que hago

3 min de lectura
Por qué hago lo que hago

No es altruismo. No es sacrificio. Es la única forma que encontré de vivir en coherencia: poner mis talentos al servicio del bien común. Así es como todo lo que hago cobra sentido.

La pregunta que me persiguió años

Durante mucho tiempo, mi currículum parecía un mapa desordenado. Software a los 15. Organizaciones empresariales. Transformación digital. Ecosistemas de emprendimiento. Mentoría. FIJE. Metódica.

¿Cuál era el hilo?

Tardé en verlo. Pero cuando lo vi, todo cobró sentido.

El hilo invisible

Todo lo que hago tiene algo en común: usar lo que sé para que otros puedan más.

Mi cerebro ve patrones donde otros ven caos. Eso se convirtió en Metódica: transformar procesos empresariales para que las PYMEs trabajen mejor.

Tengo facilidad para conectar personas de distintos mundos. Eso se convirtió en FIJE: articular empresarios de 16 países para que colaboren.

Aprendí a construir desde cero, sin recursos, sin red de contactos. Eso se convirtió en mentoría: acompañar a quienes están empezando.

No es sacrificio

Hay una narrativa incómoda alrededor del "servicio". Como si ayudar a otros requiriera sufrimiento. Como si poner tus talentos al servicio del bien común fuera sinónimo de renunciar a tus intereses.

No funciona así para mí.

Lo que hago me llena. Me energiza. Me da sentido. No lo hago a pesar de mí, lo hago desde lo que soy.

Es la diferencia entre el sacrificio y la alineación.

El bien común, en concreto

"Poner los talentos al servicio del bien común" suena abstracto. Pero tiene formas muy concretas:

  • Una emprendedora en Bolivia que digitaliza su negocio y puede competir mejor
  • Un empresario uruguayo que encuentra socios en México gracias a una conexión de FIJE
  • Una persona ciega que aprende a estructurar su modelo de negocio en un taller accesible
  • 625 emprendedores que reciben herramientas en un programa gratuito

No son estadísticas. Son personas con nombre, con historia, con un antes y un después.

La coherencia como brújula

Mi diagnóstico de autismo a los 35 me dio una palabra para algo que siempre sentí: necesito coherencia.

No puedo hacer cosas que no tengan sentido para mí. No puedo trabajar solo por dinero. No puedo dedicar mi energía a cosas que no importen.

Por eso todo lo que hago tiene el mismo norte: ¿esto ayuda a alguien a poder más?

Si la respuesta es sí, tiene sentido para mí. Si la respuesta es no, no puedo sostenerlo.

El futuro desde el propósito

Hoy dirijo Metódica, soy Secretaria de Organización en FIJE, doy mentorías, y construyo Luz Divergente.

Parecen cosas distintas. Pero son la misma cosa: diferentes formas de usar lo que sé para que otros puedan más.

No sé exactamente qué viene después. Pero sé que va a seguir este mismo hilo. Porque ya encontré la pregunta correcta: ¿cómo puedo poner lo que soy al servicio de algo más grande que yo?

Esa pregunta no tiene una respuesta. Tiene infinitas. Y eso es lo que lo hace interesante.

Lucía Hernández Lettier

Escrito por

Lucía Hernández Lettier

CEO de Metódica. Secretaria de Organización en FIJE. Autista diagnosticada a los 35, construyendo sistemas desde los 15.